sábado, 8 de febrero de 2014

Lego, la película: un gol del honor






(contiene unos espóilers que ni te explico)

La película de lego es un comercial largo, tremendamente bien hecho y entretenídisimo de mirar, que hunde todavía más a los espantosos videojuegos de lego. Todo el cariño que le falta a esos juegos, toda la falta de respeto por el mundo de piecitas, acá se revierte con un cuidado gigante y propositivo, sobre todo, en la animación y materialidad. Con una historia que incluso, según yo, pasa un gol a estos chuchesumadres multinacionales del plástico caro.
Por supuesto, el gol finalmente es del puro honor y, como el bien, es el comercial el que triunfa y todos los niños salimos con ganas de ir a comprarnos legos.

Los motion blur de la película de Lego están hechos de legos, con eso te lo digo todo


La animación aprovecha las limitaciones del juguete. Todo está hecho de legos, hasta el agua, y todo se mueve pensando en plástico. Como comentaban en CartoonBrew, la tiesura los obligó a buscar soluciones ingeniosas para la animación. El resultado es mortal e inspirador.
 










Toy Story


Es difícil que una película de juguetes no recuerde inmediatamente a Toy Story (o, si tuvieron la suerte de leerla, a la horrible novela La Porota) y, en ésta, los creadores no se hacen ningún problema en hacerle una visita fresquita, desde otro lado y corrigiendo el mayor punto débil de Toy Story: en Lego, Sid no es el malo.

 

En Toy Story, Sid, el niño ingenioso, el único que se atreve a darle una vuelta a lo que se puede hacer con los juguetes y que crea sus propios nuevos juguetes, es el malo. Sid no sabe que están vivos, no sabe que está haciéndoles daño y, sin embargo, y conscientes de la ignorancia del niño, los juguetes lo castigan con un trauma injusto que, como nos enteramos en Toy Story 3, terminará con el que -para pixar- parece ser el peor destino de un adulto: trabajar recogiendo basura.

soy basurero, quiero a mi ciudad y salgo a pulirla con todo esmero

Juguetes, no piezas


La película de Lego es una oda al desorden y al cultivo de la creatividad. La historia, el rol de los constructores y todo el mundo creado, puede verse como una crítica al camino que ha hecho la propia Lego. El pegamento no es sólo la imagen del adulto que se convirtió en un niño tonto y fome, es una crítica a la empresa que decidió que su camino era el de crear juguetes y no piezas.

El mundo que nos muestra Lego -tomadito de la mano con Orwell y Huxley- es este mismo mundo, pero el café carísimo del principio de la película no es café, es una bolsita con las piezas sueltas de un juguete unívoco, del que sólo se ahorraron pagarle a un niño chino para que lo armara.


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